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domingo, 8 de abril de 2018

Reseña de Ready Player One


Empecé este libro sin muchas expectativas, puede que por eso me haya gustado tanto (cuando las expectativas son altas es fácil llevarse un chasco).
Yo no sabía bien quién era Ernest Cline, pero hacía tiempo que el libro  lo había visto y leído la sinopsis. No acababa de convencerme y además la portada no me llamaba, así que lo dejé de lado. Pero como ahora han sacado peli, pues lo he reconsiderado. No me gusta nada eso: odio seguir las modas de leer un libro que vive un momento de gloria solo porque saquen peli, es mucho más satisfactorio leerlo antes de que se haga popular. Pero bueno... La peli no la he visto (esta reseña la deja fatal, por ejemplo), pero el libro me ha dejado un muy buen sabor de boca, y eso que de la cultura de los ochenta y sus friquismos varios voy justito.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

El sermón de fuego





El sermón de fuego, de Francesca Haig, es una nueva saga juvenil (aunque la publica Minotauro, sello de literatura fantástica) que se presenta como sucesora de Los juegos del hambre y Divergente. Para aprovechar el tirón, ya sabéis.

Se trata de una nueva distopía, que es una palabra que antes nadie conocía y que ahora está por todas partes. En esta ocasión el mundo se ha ido al garete por culpa de un desastre nuclear (el fuego del título). De eso han pasado cuatro siglos, y la sociedad ahora tiene miedo de todo lo que le recuerde a la época preapocalíptica (las antiguas ciudades, la electricidad y los conciertos de Raphael sinfónico, que en realidad dan miedito ya). Total, que viven como pueden sin twiter ni móvil.

Pero hay algo más. Cada vez que una pareja tiene hijos van directamente a por la parejita: siempre nacen dos gemelos, uno sano y el otro con alguna deformidad (como el gemelo malo de Bart). Y claro, pasa lo típico en estos casos, que cuando el bebé es tan feo la madre no sabe si quedarse con él o con la placenta. Así que la sociedad se divide en dos castas: los alfas, que son los sanos y los privilegiados; y los omegas, que son segregados y viven como pueden, marginados y en las peores tierras.

domingo, 31 de agosto de 2014

Leal

 
 
 

Por fin la tercera y última parte de la saga Divergente, de Verónica Roth: Leal (ooooh, no acaba en –ente!!).
La reseña de Insurgente la comencé diciendo que estaba en desacuerdo con quienes decían que la segunda parte sobraba y se podía pasar directamente a la tercera. Bueno, pues me reafirmo. De hecho, pienso que si sobra una parte, sería esta. Perfectamente podría la Roth haber parado en la segunda, que cerraba los acontecimientos internos de Chicago, y apañao; esta parte me sobra y decepcionó.
 
 
Para no destriparos nada voy a hacer otra vez el truquito de tapar la parte de spoiler. Si habéis leído Insurgente, pues clickad en “mostrar”. Si no, podéis seguir leyendo lo de después.
 



En Insurgente Tris y sus compañeros investigaban el motivo por el que Erudición acabó con Abnegación. Los acontecimientos acabaron con Tris afectada por la traición de su hermano y con Jeanine muerta y su revolución fracasada, amén de con el destape de un secreto que en realidad ya me había desconcertado desde el comienzo de la saga: qué hay más allá de Chicago, porque resulta que hay algo… Bueno, pues Leal narra las peripecias de Tris en el mundo exterior, por lo que si simplemente el final de Insurgente no hubiera incluido este secreto, nos habríamos ahorrado la tercera parte. Leal no es que esté muy mal, simplemente lo cogí con ganas espoleado por el final del segundo libro y resulta que me pareció pesado, con muchas menos aventuras y más rollo amoroso entre Tris y Tobías, que andan como el perro y el gato.

 
 
Esta tercera entrega cuenta con una novedad: antes los capítulos no tenían nombre; ahora llevan el nombre de Tris o de Tobías, según la perspectiva del personaje que desarrollen cada vez. Hay capítulos en los que la acción se desarrolla centrada en Tris, con sus pensamientos, sensaciones, sentimientos, etc. y otros en los que se narran en primera persona por Tobías. Es un poco más como lo que comentaba al final de la reseña de Insurgente de la influencia en Veronica Roth de la obra de George R. R. Martin (allí lo hacía en referencia a la manía de matar personajes importantes), pues sin duda sabéis que Canción de hielo y fuego (o Juego de tronos, si sois más de la serie) tiene como característica que la acción no se detiene nunca, y se desarrolla en cada capítulo según uno de los personajes. Francamente, no creo que haya comparación entre una saga y otra (gana Martin, lo siento Roth), pero me lo recordó al leerlo.


viernes, 11 de julio de 2014

Insurgente


Insurgente de Veronica Roth
 
 
Leyendo otras reseñas por ahí vi que decían que Insurgente no estaba demasiado bien, incluso que era una parte que sobraba en la trilogía de Veronica Roth. La verdad, no estoy de acuerdo. No es menos interesante que Divergente, simplemente ya conocemos este universo y no hay tanto por descubrir. Y yo creo, al contrario, que es una parte necesaria, donde se continúan los acontecimientos comenzados en la primera parte. De hecho, en mi opinión si sobra alguna parte sería la tercera, pues variando un pelín el final de Insurgente se cerraría la historia. No es así y esta secuela nos deja un final lleno de suspense, y desde luego, sin ella, lo que ocurre en Divergente quedaría sin explicación ni conclusión.
Pero para hablaros de Insurgente debería recordar antes cómo quedaron las cosas en Divergente. Si no has leído la primera parte, esto es un problema, claro. No quiero destripar la historia, así que voy a poner en práctica un truco que acabo de descubrir y que me viene al pelo aquí: Si ya has leído la primera parte de la trilogía, haz click en mostrar; si no es así, sigue leyendo sin más, quedará oculta la parte que sería un spoiler.


Bueno, nos quedamos en que los Eruditos utilizan a los Osados para orquestar una revolución en Chicago y hacerse con el poder. Tris y otros divergentes no se ven afectados por ello, y pueden detener los acontecimientos antes de que se desmadren del todo. Pero no antes de que los Abnegados sean historia y Tris pierda varios seres queridos. Insurgente comienza con Tris y otros Abnegados refugiados en el sector de Cordialidad, recuperándose de lo pasado. Osadía está dividida, con parte de sus integrantes a favor de Erudición, sorprendentemente, a pesar de haber sido manipulados por su suero de simulación. Y las otras dos facciones, Cordialidad y Verdad, no saben muy bien qué postura tomar. En esta segunda parte Tris investigará el porqué del levantamiento de Erudición, junto con Tobías y otros compañeros.

Insurgente continúa con la evolución del personaje de Tris. Me he encontrado con que las similitudes con Los juegos del hambre de la Collins también están presentes en este punto: si Katniss se convertía en un cuerpo triste deprimente por el trauma vivido en los Juegos, Tris comienza en esta segunda entrega a arrastrar también una depresión por lo sucedido en la primera novela. La verdad, me carga mucho. Pero mucho.

lunes, 5 de mayo de 2014

Divergente

 

Divergente es el primer volumen de una trilogía escrita por Veronica Roth, una joven escritora estadounidense que parece que se ha estrenado por la puerta grande con esta saga de literatura juvenil.
Bajo el lema “una sola elección puede transformarte” Roth nos cuenta la historia de Beatrice, una muchacha de 16 años que vive con sus padres y su hermano en Chicago. Pero no el Chicago que conocéis, sino uno muy diferente. Un Chicago distópico donde la sociedad se rige por reglas muy distintas a las nuestras.
En este Chicago la gente se agrupa en Facciones. No, no ponen a los morenos juntos, a los narigudos juntos y a los feos los matan. No, va por valores, no por facciones físicas. Se menciona que hubo una guerra y que para evitar que se repita la sociedad se ha estructurado tratando de evitar los rasgos humanos que provocan los conflictos:
“Los que culpaban a la agresividad formaron Cordialidad. (…)Los que culpaban a la ignorancia formaron Erudición. (…) Los que culpaban al engaño formaron Verdad. (…) Los que culpaban al egoísmo formaron Abnegación. (…) Y los que culpaban a la cobardía formaron Osadía”.


ROTH, V. Divergente. Barcelona: RBA Molino, 2014, p. 49.
 




Os he preparado un vídeo con más ilusión que medios para explicarlo mejor:



 

viernes, 18 de mayo de 2012

Sinsajo




Debo reconocer que este tercer volumen de la trilogía es bastante bueno. Como ya os habréis leído el segundo, sabréis lo que ocurre al finalizar este, y desde ahí continuaremos.

Bueno, al principio de Sonsajo la cosa pintaba mal, porque a mí me gustaba la Katniss del primer volumen, la que era valiente, decidida y tenía más peligro que los gremlins cantando bajo la lluvia. Pero claro, tras los Juegos, los dos, pues está rota y derrumbada. Y lo comprendo, es normal, pero la pobre es tan maniacodepresiva que ya pensaba que este libro iba a ser un tostón, o que, como el segundo, no iba a gustarme tanto como el primero. Para que os hagáis una idea sin desvelar argumento, un buen día le da a Katniss por reflexionar acerca de cómo se sentiría si con tanto jaleo y lucha contra el Capitolio alguna vez perdiera a Gale y Peeta, y piensa así:

Intento imaginarme un mundo en que ya no existan las voces de Gale y Peeta, en el que sus manos queden quietas, en el que sus ojos no parpadeen. Estoy de pie sobre sus cadáveres viéndolos por última vez, abandonando la habitación en la que yacen. Sin embargo, cuando abro la puerta para salir al mundo, solo hay un tremendo vacío, una pálida nada gris, que es, en resumen, mi único futuro.

Y en este plan, siendo la alegría de la huerta, se pasa Katniss el comienzo de la novela. Puff…

Pero luego la cosa mejora. La novela, como sus dos predecesoras, está dividida básicamente en dos partes. Primero la denominada “parte tostón”, que no es que aburra, para nada, pero tiene un tono tan opresivo y deprimente que agobia, con la protagonista haciendo nudos compulsivamente en una cuerdecita en cuanto te descuidas. Que hasta Finnick, que iba antes en plan chulito, ahora es también un cuerpo triste… Y después la llamada “parte acción”, donde de verdad pasan cosas, no solo a nivel psicológico del personaje, sino en el entorno. Y aquí la cosa se anima. Mucho. Katniss casi vuelve a ser la misma de antes y la historia es emocionante y adictiva, con un final excepcional, no os diré si triste o bueno, o hasta un poco de ambos. Solo diré que vale la pena leer hasta ahí.

Y quería resaltar un par de cosas que me han llamado la atención.

Primero, lo de que el sistema de alcantarillado y túneles de servicio del Capitolio tenga su acceso por el baño de algunas casas. Sí, es más directo, claro, pero imaginad la situación. Tenemos a la típica ciudadana del Capitolio: Lady Gaga, con su pelo rosa encrespao, cubierto con las luces del árbol de Navidad, que se encienden y apagan, encienden y apagan, pin-pin, pin-pin, sentada ella en el trono con las braguitas de piel por los tobillos, tan calentitas en invierno. Y mientras está congestioná por el esfuerzo, porque no se ha tomado sus All Brans con ciruelas, se abre una compuerta y desfila un grupo de obreros, que te dejan la moqueta y el parqué llena de restitos de lo que circula por ahí abajo… ¿Pues no es más fácil poner la compuerta en la calle, alma de cántaro? No sé, igual es que no comprendí bien esa parte de la novela, no capté la esencia subyacente o algo…

martes, 15 de mayo de 2012

En llamas



Pues esta segunda parte de la trilogía no me ha gustado tanto como la primera. Dicen que la peli es un truño también. No sé, no la he visto, pero ya os dije que el primer libro sí me gustó. Aunque hayáis visto la peli y os haya defraudado podéis leerlo de todos modos.

Este En llamas me ha parecido más lento. Reconozco que puede ser que, cuando leí Los juegos del hambre, no esperaba mucho, y luego al gustarme me creé mayores expectativas para éste. Además, sentía mucha curiosidad por ver cómo se desarrollaba el argumento tras los Juegos. Puede que todo ello haya influido.

Bueno, no sé cómo comentar el libro sin desvelar la historia… Supongo que solo escribiré cosas generales, para no destripároslo.

El principio de este volumen sí se me ha hecho lento y cansino. Se centra en la relación entre Katniss, Peeta, Gale y Haymitch, y en las consecuencias de su paso por los Juegos para el Capitolio y los distritos. Tiene momentos buenos, y momentos en que piensas que por fin va a animarse, pero no. En general me aburrí un poco. Jo, es que no quiero deciros los momentos mejores o peores por si, igual que era mi caso, no sabéis el argumento. Esto me alentó especialmente para querer leerlo, y no os lo quiero estropear. Si leéis la sinopsis que viene en el propio libro veréis que hay unos Septuagésimo Quintos Juegos. Bueno, pues se me hizo pesado hasta que empezaron, porque había destellos interesantes, pero no arrancaba la acción que yo esperaba que hubiera en este segundo volumen. Y luego, los Juegos en sí, aunque interesantes y diferentes de los anteriores, han perdido ya la frescura de la originalidad, así que tampoco es lo mismo.

¿Lo bueno? Sigue gustándome mucho el estilo de narración en primera persona y presente de Collins. Pero ahora Katniss está un poco más pesimista y agobiada, lo que da un clima más oscuro al libro. Aunque también se desarrolla mucho su psicología y profundidad.

Los personajes siguen evolucionando, en sí mismos y en sus relaciones. Aunque ocurre lo mismo que con la historia general: aunque pasan cosas no acaban de arrancarse, son como péndulos, que acaban volviendo al punto de origen. Crees que algo desencadenará algo, pero luego sigue igual.

El Presidente Snow se hace más presente. Aparece poco personalmente, pero está como trasfondo casi perpetuo, condicionando el desarrollo de la historia y posicionándose más como el villano. Lo del aliento con olor a sangre le da un toque sádico encantador.

Y aparecen nuevos personajes. En los segundos Juegos llegas a conocer mejor a los tributos, y humanizarlos más. Me gustó el personaje de Mags. Yaya, te echo de menos…

miércoles, 2 de mayo de 2012

Los juegos del hambre




Sí, al final he caído, al final me he dejado contagiar por la fiebre de los Juegos del hambre… Y además, escribiendo esta reseña estoy más nervioso que el instructor de natación de los gremlins, porque claro, a la gente le ha dado por este libro y lo mismo me leen y todo…

Por cierto, que la semana pasada descubrí que tenía un seguidor. Bueno, por el nick, supongo que es seguidora. Me ha emocionado un montón, la verdad. Y quiero agradecérselo. Es el primer seguidor, así que ¡muchas gracias!

El caso, que cuando salió esta novela, hace unos años, pues me leí la sinopsis y vi que era una especie de reality donde los concursantes se mataban unos a otros. Claro, leyendo esto no me atrajo para nada. Era como una mezcla de Gran Hermano (ganaría los Juegos Aída Nízar, seguro) con una peli mala de Chuck Norris (si es que tiene alguna mala, qué actorazo…). Total, que pasé del libro. Pero ahora, como a la gente le ha dado por ahí, pues decidí probar. Ya os dije que para el Día del libro me hacía una lista y me compraba un montón, para todo el año. Bueno, pues esta trilogía cayó ese día. Y ya me he leído este primer volumen.

Evidentemente, se trata de una novela de narrativa juvenil, por lo que no puedes esperar que tenga la profundidad de Crimen y castigo, pero la verdad es que me ha gustado. Bastante.

El argumento ya lo conoceréis todos: el mundo ha petado por fin (puñeteros mayas…) y la gente sobrevive como puede. Lo que era antes Norteamérica ahora es un país llamado Panem. Básicamente lo forma un lugar llamado Capitolio, que exprime en plan chupóptero a una serie de distritos subyugados a él. Como siempre, unos son más ricos y otros más pobres, y en varios de ellos se pasa hambre, pues sus recursos se envían al Capitolio, donde su gente vive tan ricamente y la moda a lo Lady Gaga se ha impuesto definitivamente.

El caso es que hubo una revolución, porque los distritos pensaron que oye, mira, en vez de mandar los recursos, pues igual si no los quedamos vivimos mejor. Mala idea. El Capitolio está defendido de manera natural por las montañas, y al final redujo a los rebeldes y les impuso un castigo que les recordara siempre su derrota: cada año debían entregar dos de sus jóvenes para que participaran en los Juegos del Hambre, un concurso consistente en ir cargándose a todos los participantes hasta que no quede más que uno.

La verdad es que el argumento sigue sin gustarme. Lo del mundo post-apocalíptico no es mi tema favorito (si recordáis no me gusto especialmente 1984), y lo de que la trama consista en ir asesinando a los demás personajes, pues tampoco me llama. Así que comprenderéis que tenía mis dudas. Encima, había leído que lo peor era el principio, que era muy lento y duraba más que Oliver y Benji rematando un corner… pero al final lo empecé a leer. Y puedo deciros que está muy bien.

domingo, 22 de abril de 2012

1984



Este libro es el mayor coñazo del mundo mundial. Es peor que pasarse toda la tarde viendo a Belén Esteban imitando a Madonna…

 Antes de que os echéis a mi cuello os diré que reconozco que su ideología, el futuro que plantea, el tema de la Neolengua y todo el planteamiento social y político que expone son temas realmente fascinantes y en los que vale la pena pararse a pensar. Pero el libro como lectura en sí, es insufrible.

1984 es una de las más conocidas novelas de George Orwell, hasta el punto de que se emplea el calificativo de orwelliano para referirse al ambiente, lenguaje, sociedad, etc. que describe la novela refiriéndose a cualquiera de estos factores en el mundo real. En ella nos cuentan la historia de Winston Smith, al que calificaría como un pobre hombre, pues se trata de una novela bastante pesimista, por lo que no cabe un protagonista heroico. En el mundo de 1984 el Gobierno lo controla todo. Y cuando digo todo, me refiero a todo. Incluso el pensamiento, pues se emplea el Neolenguaje, una lengua nueva desprovista de multitud de palabras y significados, estimando que si algo no puede ser nombrado, si algo no posee significado, es equivalente a que no existe. Si no existe un concepto para libertad, no se puede pensar ni desear ser libre… ¿Es inquietante, verdad?

El Gobierno vigila a la población, mediante la llamada Policía del Pensamiento, que vela por que nadie tenga pensamientos poco ortodoxos. Aquellos que delinquen son borrados literalmente de la faz de la tierra. A todos los efectos es como si nunca hubieran existido. Se borran todos sus datos, se cambia cualquier artículo periodístico, cualquier fotografía donde aparezcan, y no queda prueba alguna de su existencia. Y lo mismo ocurre con la Historia, que se escribe, inventa y reinventa según las necesidades específicas del momento político.

La sociedad se divide en dos: por una parte, los miembros del Partido, que forman la estructura política y administrativa, y por otro los “proles”, que son la masa del pueblo, generalmente sumida en la ignorancia y el desprecio.

Winston es miembro del Partido, pero un miembro poco importante. Y sus dificultades comienzan cuando empieza a plantearse cosas en las que no debería pensar. Pero no esperéis una apasionante aventura en la que Winston se alce como héroe del pueblo y lo libere. No, 1984 describe una atmósfera opresiva en la que todo es gris y sucio. Y Winston es más bien un sin sangre que poco hace más allá de servirnos de vehículo para ir descubriendo el mundo en el que vive.

Lo mejor de la novela empieza hacia la mitad, donde por lo menos aparece algo de sexo… Pero vamos, que si a mí me pasa como a Winston y la chica para que no los pillen empieza con lo de “gira a la derecha, luego a la izquierda, luego saltas los matojos, andas 100 metros, tuerces a la derecha dos veces y luego vas a la izquierda…” pues, vamos que cojo y la digo “mira, hermosa, casi mejor lo dejamos”. Tanto paseo para un polvo…

Como ya he mencionado la novela en sí es un rollo. No la leáis si no os obligan. Total, si lo que os interesa es el contexto social y político de la novela, podéis investigarlo en Internet y no pasar el calvario de leerla. O si deseáis saber más sobre la Neolengua, podéis leer el anexo que viene al final de la misma.

Esto realmente sí es interesante, e incluso es actual. El Neolenguaje es algo muy complejo, pero para que os hagáis una idea se basa en conservar únicamente palabras que interesan al Partido, y emplear palabras que signifiquen algo agradable para referirse a algo desagradable sin que el oyente se percate de ello. Es como emplear un eufemismo, pero llevado al límite. Por ejemplo, si decimos limpieza étnica, podemos pensar que limpiar es algo positivo, y no nos sintamos tan sensibilizados como si escuchamos asesinato en masa racista. O expediente de regulación de empleo. Suena hasta bonito, y regular el empleo nos hace pensar en hacer algo bueno y mejorar el trabajo, pero significa despidos a lo loco…

El Neolenguaje hace lo mismo. Elimina significados o cambia palabras. Por ejemplo, no existe la palabra mal, se usa la palabra no-bien.

Las palabras tienen el poder de destruir y sanar. Cuando las palabras son buenas y sinceras, tienen el poder de cambiar el mundo”, dijo Buda. Para lograr que alguien haga exactamente lo que uno desea no hace falta amenaza o coacción; no es necesario apuntarle con un arma. Basta con un puñado de palabras escogidas cuidadosamente y declamadas con la entonación apropiada. Retórica es como se denomina al arte de emplear el lenguaje con una finalidad persuasiva o estética, y no meramente comunicativa, y es un arte que existe desde los albores de la Grecia clásica, y que emplea diestramente tanto el político de turno como la sencilla, entrañable y sufrida madre de cualquier adolescente. Y en política, por ejemplo, es esencial que la imagen sea siempre positiva. Por eso se coquetea mucho con la Neolengua y el universo manipulador orwelliano. Esta novela pone esto de manifiesto, y nos hace pensar en lo inquietante y real que resulta. Éste es el verdadero valor de este libro, que nos haga pensar para ser capaces de reaccionar más críticamente. Si en honor de la verdad debo confesar que 1984 se me ha hecho cuesta arriba en algunos (muchos) de sus pasajes, debo ser sincero también al reconocer que me ha dado mucho en qué pensar. Pensad en ello vosotros también y no os dejéis engañar, pero si podéis evitarlo, dejad este libro y leed otro.

-Título: 1984.
-Autor: George Orwell.
-Género: Ciencia Ficción.
-Editorial: Austral.
-Precio: 7,95€.
-Isbn: 9788423342310.
-Alma: ominosa, oprimida, engañosa y ambigua, con regusto de humo gris.