Eh, ¿por qué? Me surge la duda. Porque seguro que habréis
visto el videoclip en que Abraham Mateo colabora con Lérica para la canción
Mentirosa compulsiva (y si no es así, podéis verlo aquí). En él aparece subido
a un coche, dándolo todo, y con una camiseta de tirantes en la que claramente
se lee la palabra "coño". En mayúsculas, bien grande:
sábado, 7 de abril de 2018
jueves, 4 de febrero de 2016
La felicidad es un té contigo
La felicidad es un té contigo se
vende como la novela más alegre del año (del año 2013, que fue cuando se
publicó). Bueno, es cierto que se lee con una sonrisa, incluso en los
fragmentos menos alegres, pero la verdad es que esperaba más de ella.
miércoles, 6 de enero de 2016
Diario de un librero: Los Reyes
La gente está como loca comprando
sus regalos de Reyes. Madre mía, qué jaleo hay estos días en la librería.
Bueno, en la librería y en todo: discos, pelis, videojuegos… Pero hombre, por
Dios, cómo venís tan tarde a por los regalos, si ya no queda de ná. La gente
lleva viniendo desde Noviembre a comprar sus regalos. Así que desde aquí hago
un llamamiento: rezagados, no la toméis con los dependientes cuando queráis
algo y esté agotado, que ellos no os lo pueden pintar…
domingo, 3 de enero de 2016
Las ventajas de saber usar la desconocida pestaña "Referencias" del Word
¡Cuánto facilita la pestaña Referencias
la realización de trabajos con Word! Gracias a lo que nos ofrece podemos lograr
que nuestro trabajo tenga mucha mejor apariencia, y lo cierto es que, al margen
de que el contenido debe ser consistente también, cuando vayan a calificarnos
un trabajo académico o debamos presentar un informe en el trabajo, aspectos
subjetivos como la presentación son realmente cruciales, pues el contenido se
leerá con mejor o peor ánimo según la impresión que el lector obtenga al ver lo
que le ofrecemos. Y al final eso influirá decisivamente en su opinión sobre
nuestro trabajo. Lo que os explico aquí está hecho con la versión 2007, aunque no hay muchos cambios en otras versiones.
domingo, 8 de noviembre de 2015
Reseñas: El ojo fragmentado: El Portador de Luz, III
Como suele ocurrirme con Brent Weeks de nuevo la parte de los agradecimientos es una de las que más me han llamado la atención en este libro. Reconozcamos que esas últimas hojas no las leemos nunca, pero es que Weeks es diferente. No se limita a enumerar un montón de nombres como una ristra de chorizos, sino que cuenta pequeñas anécdotas y chistes, y escribe los agradecimientos como si fueran un capítulo más. Él mismo explica que:
“las generaciones venideras comprarán mis libros, no con la intención de leer la fantasía contenida en sus páginas, qué va; incluso los más curtidos, encallecidos y octogenarios lectores de novelas de misterio –literalmente curtidos y encallecidos, los pobres, a su edad– comprarán mis libros con la sola esperanza de solazarse en mis librisitudes. (O lo que es lo mismo, vicisitudes relacionadas con la industria del libro. Los lectores de misterio eso ya lo habían resuelto. Porque están curtidos. Y encallecidos. Los de fantasía vais a tener que esforzaros un poco más.)” (p. 943)
Y es que una de las cosas que me gustan de la manera de
escribir de Weeks es como te cuela frases y situaciones cómicas en cualquier
circunstancia, algo que le da un toque a sus libros del que carecen otros del
género. Y me encanta.
Aparte de esto, ¿qué deciros de esta tercera entrega de El Portador de Luz? Pues bien, lo cierto
es que esperaba más de El ojo fragmentado,
la verdad. No os voy a hablar del argumento, porque no os quiero desvelar nada,
pero la segunda parte, La daga de la
ceguera, acabó muy interesante, y yo estaba deseando continuar la historia.
Sin embargo, esta tercera parte es como un parón. A pesar de sus 942 páginas no
da la sensación de que pasen grandes cosas. Pasan muchas pequeñas cosas, pero
no es lo mismo. Cuando llevas tropocientas páginas leídas te preguntas ¿y realmente qué ha pasado hasta ahora?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



