lunes, 10 de agosto de 2015

La librería de las nuevas oportunidaes



La librería de las nuevas oportunidades, de Anjali Banerjee, es una novela que está bien. Hala, reseña demoledora, ¿a que sí? A ver, es que me ha parecido una novela que ni fu ni fa. Se lee bien y es ligera, apropiada para los calores del verano, así que podéis leerla ahora, pero no es un novelón. Es una de esas novelas que, si caen en tus manos, pues pasa un rato entretenido por ella, pero que no hace falta que te desvivas por conseguirla si no tienes la oportunidad de leerla. Yo de todos modos os hago la reseña, que para eso me la he leído.
Esta novela tiene un aliciente especial para mí: como me imagino que le sucede a otros libreros, me atraen los libros sobre libros, librerías o libreros. Sadomasoquismo, supongo. En cualquier caso, es una novela con un toque romántico, más apropiada para ellas.
La protagonista es Jasmine, una mujer de ascendencia india que se ha divorciado un año atrás (aunque no lo lleva muy bien), un trabajo absorbente, una hermana que se casa y una tía algo chiflada que regenta una librería en una isla perdida y aislada. El caso es que la buena de la tía tiene que viajar a India por motivos médicos y le pide a su sobrina que ese tiempo se encargue de la librería. Así que Jasmine va para allá, dispuesta a darlo todo por los libros.

domingo, 2 de agosto de 2015

Un sitio que hace las referencias bibliográficas por ti




¿Harto de hacer las referencias del capítulo de bibliografía de tus trabajos? Recuerda que aquí te expliqué cómo redactar las fuentes más usuales, pero para los más perezosos he descubierto el truco final: una web que redacta las referencias por ti. No hay que registrarse ni descargar nada, solo introducir los datos del documento o la URL de la web a referenciar y listo. Genial, ¿a que sí? Ya, aunque seas un vagazo no te queda excusa para plagiar, así que cita.
¿Y cuál es la web esta que nos va a hacer un poco más felices? Pues la siguiente:

miércoles, 22 de julio de 2015

5 libros para el verano 2015


 
Os dejo 5 ideas para leer este verano. Bueno, en realidad son 10, porque os dejo una opción en bolsillo y otra normal, así podéis escoger el formato que os resulte más cómodo en la piscina o la playa:
 
1.- Narrativa:
 
 
La niña que se tragó una nube tan grande como la torre Eiffel es una novela de Romain Puértolas, autor de El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de IKEA. He leído esta última, y se trata de una novela de lectura ligera y fácil, que narra una historia tan disparatada como su título (esta clase de títulos parece haberse puesto de moda), acerca de un faquir que gracias a una colecta en su pueblo, puede viajar a París a comprar una cama de clavos que ha visto en un catálogo de IKEA. Las cosas se complican cuando queda atrapado en un armario y se ve envuelto en varias aventuras.
Esta nueva novela sigue la misma línea. Una lectura con toques de humor que no se hará pesada en verano:
"—Resumiendo, un buen día su cartero, que es una cartera, irrumpe en su torre de control en bañador aunque la playa más cercana está a cientos de kilómetros, y le pide permiso para despegar de su aeropuerto batiendo los brazos como una gallina.
—Veo que está atento.
—Cuando pienso que el mío solo me trae facturas…"
Puedes echar un vistazo al primer capítulo aquí.



domingo, 19 de julio de 2015

Los 5 tipos de citas bibliográficas que más emplearás en tus trabajos





Cuando tienes que hacer un trabajo académico es imprescindible incluir citas. El derecho a cita con fines de ilustración está contemplado en la legislación, y así, podemos incluir en nuestros trabajos fragmentos de otros que sirvan para apoyar o justificar nuestras ideas, siempre que respetemos su autoría e incluyamos una referencia bibliográfica que remita a la fuente original de la cual obtenemos la cita.
Citar sirve para demostrar que no estamos exponiendo una idea al tun-tún, sino que hemos investigado y la hemos contrastado. No creas que por citar pueda parecer que no te has esforzado tú. Al contrario: si en tu trabajo pones algo de otro sin citar ni entrecomillarlo, estás plagiando, mientras que si entrecomillas y citas, estás sustentando lo que dices en la autoridad de otros investigadores. Un profesor verá bien esto, mientras que te suspenderá si copias y pegas sin más.
Para citar se pueden seguir varios estándares internacionales, que describen una normativa para que cualquiera, en cualquier sitio o idioma pueda acceder al documento original, y que se basan en la norma ISO 690.

martes, 10 de marzo de 2015

Diaro de un librero: la educación

 

Hay gente a la que le resulta muy difícil ser amable. Y eso que no cuesta nada. Es una pena, porque cuando trabajas de cara al público y te encuentras con esta clase de personas, te pueden hacer sentir realmente mal. Desde aquí os pido que cuando seáis clientes tratéis con respeto a las personas que os atienden y no os aprovechéis de que, estando en su puesto, no pueden responder a ciertos comentarios de la manera en que deberían.
Una librería no es una excepción, y también los libreros debemos tratar con gente antipática en ocasiones. Por supuesto, también con gente encantadora, que hace que te guste tu trabajo y te sientas bien fomentando la lectura.
Los que dan por sentado que eres tontito y estás ahí porque le dan una subvención a la empresa  abundan. Por ejemplo están los que te preguntan por un libro o un autor y se empeñan en deletrearlo o decirte si es con “b” o con “v”, con o sin “h”, etc. O los que te preguntan por algo y si les contestas que no lo tienes te preguntan con desprecio y prepotencia “¿pero sabes lo que es?”. Ay, ay, ay. Una vez un chico me preguntó por las agendas. Da la casualidad de que solo las trabajamos a finales de un año y principios del siguiente. Vamos, cuando la mayoría de la gente compra agendas, no en agosto. Bueno, pues cuando le dije que no teníamos se quedó muy sorprendido, así que le expliqué lo de que solo las trabajamos esos meses. Y el tío soltó que cómo no íbamos a tener, que eran como cuadernos con las páginas en blanco y con los días para apuntar las cosas. Y se me quedó mirando como si hubiera descubierto la pólvora y yo fuera a tener una epifanía y a decirle “ah, sí, así que era eso… claro, las tenemos ahí, menos mal que me lo ha aclarado”.