miércoles, 6 de enero de 2016

Diario de un librero: Los Reyes


La gente está como loca comprando sus regalos de Reyes. Madre mía, qué jaleo hay estos días en la librería. Bueno, en la librería y en todo: discos, pelis, videojuegos… Pero hombre, por Dios, cómo venís tan tarde a por los regalos, si ya no queda de ná. La gente lleva viniendo desde Noviembre a comprar sus regalos. Así que desde aquí hago un llamamiento: rezagados, no la toméis con los dependientes cuando queráis algo y esté agotado, que ellos no os lo pueden pintar…

domingo, 3 de enero de 2016

Las ventajas de saber usar la desconocida pestaña "Referencias" del Word



¡Cuánto facilita la pestaña Referencias la realización de trabajos con Word! Gracias a lo que nos ofrece podemos lograr que nuestro trabajo tenga mucha mejor apariencia, y lo cierto es que, al margen de que el contenido debe ser consistente también, cuando vayan a calificarnos un trabajo académico o debamos presentar un informe en el trabajo, aspectos subjetivos como la presentación son realmente cruciales, pues el contenido se leerá con mejor o peor ánimo según la impresión que el lector obtenga al ver lo que le ofrecemos. Y al final eso influirá decisivamente en su opinión sobre nuestro trabajo. Lo que os explico aquí está hecho con la versión 2007, aunque no hay muchos cambios en otras versiones.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Reseñas: El ojo fragmentado: El Portador de Luz, III





Como suele ocurrirme con Brent Weeks de nuevo la parte de los agradecimientos es una de las que más me han llamado la atención en este libro. Reconozcamos que esas últimas hojas no las leemos nunca, pero es que Weeks es diferente. No se limita a enumerar un montón de nombres como una ristra de chorizos, sino que cuenta pequeñas anécdotas y chistes, y escribe los agradecimientos como si fueran un capítulo más. Él mismo explica que:

“las generaciones venideras comprarán mis libros, no con la intención de leer la fantasía contenida en sus páginas, qué va; incluso los más curtidos, encallecidos y octogenarios lectores de novelas de misterio –literalmente curtidos y encallecidos, los pobres, a su edad– comprarán mis libros con la sola esperanza de solazarse en mis librisitudes. (O lo que es lo mismo, vicisitudes relacionadas con la industria del libro. Los lectores de misterio eso ya lo habían resuelto. Porque están curtidos. Y encallecidos. Los de fantasía vais a tener que esforzaros un poco más.)” (p. 943)

Y es que una de las cosas que me gustan de la manera de escribir de Weeks es como te cuela frases y situaciones cómicas en cualquier circunstancia, algo que le da un toque a sus libros del que carecen otros del género. Y me encanta.
Aparte de esto, ¿qué deciros de esta tercera entrega de El Portador de Luz? Pues bien, lo cierto es que esperaba más de El ojo fragmentado, la verdad. No os voy a hablar del argumento, porque no os quiero desvelar nada, pero la segunda parte, La daga de la ceguera, acabó muy interesante, y yo estaba deseando continuar la historia. Sin embargo, esta tercera parte es como un parón. A pesar de sus 942 páginas no da la sensación de que pasen grandes cosas. Pasan muchas pequeñas cosas, pero no es lo mismo. Cuando llevas tropocientas páginas leídas te preguntas ¿y realmente qué ha pasado hasta ahora?

viernes, 9 de octubre de 2015

Cómo insertar un pie de página con Word







A veces disponemos de herramientas que nos facilitan mucho las cosas cuando tenemos que hacer un trabajo académico, pero no lo sabemos. Con Word muchas veces nos pasa. Yo no soy un experto y a menudo, sobre todo cuando trabajo con alguien más, veo que hace cosas que yo no sabía y que facilitan mucho la tarea. Añadir automáticamente un pie de página es una de ellas.
Desde que descubrí cómo se hace, en todos los trabajos para clase pongo alguno, porque queda muy bien y la apariencia del trabajo, digan lo que digan de la importancia del contenido, ya te da una buena parte de la nota. Y porque facilita mucho las situaciones en que tienes que hacer una cita o aclarar algo sin que estorbe en el cuerpo del texto. 

Mis compañeros de clase están como yo: muchas veces hago algo que yo pensaba que todos sabían y resulta que no. Y esta es una de esas cosas, así que ahora la comparto con el mundo mundial.
Hacer un pié de página es muy simple. Os aclaro que yo lo hago en Word 2007, por si cambia algo en otras versiones:

domingo, 27 de septiembre de 2015

La chica del tren


Peñazo, rollaco y truñaco. Yo no sé cómo es que La chica del tren se vende tanto. A mí me llamó la atención porque llegaron un montón a la librería, y empezó a venderse. Y le eché una ojeada y parecía tener buena pinta, a pesar de que ni siquiera tiene una sinopsis que diga de lo que trata, aunque sí muchas recomendaciones de esas que muchas veces son enlatadas de escritores famosos.

Lo de que no aparezca sinopsis lo entiendo después de leerlo: básicamente os digo de qué trata: la prota es una borracha alcohólica que no hace más que ir y venir en tren. Venga p'allá, venga p'acá. Y venga a darle al gintonic. Y luego que si se siente mal y quiere dejar de beber, porque no se acuerda de las cosas, así que coge el tren y venga p'allá, venga p'acá. Pero no le sale, así que hala otro gintonic. Y así. En bucle. Claro, como sinopsis no queda comercial.