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sábado, 13 de julio de 2013

El vals lento de las tortugas



No voy a extenderme mucho en este comentario, porque si habéis leído la primera parte de esta trilogía, ya sabéis lo que podéis encontrar, y si no la habéis leído, no os sirve de nada que os diga qué tal está la segunda parte…

Además, tened en cuenta que, aunque intentaré evitarlo, puede que sin querer se me escape algo que os desvele lo que ocurre en la primera novela, Los ojos amarillos de los cocodrilos, y si no la habéis leído y queréis hacerlo, no os hará mucha gracia.

En fin, en esta segunda entrega volvemos a encontrarnos con Jo, que sigue siendo la típica buenaza, a veces más infantil que un chicle de fresa, pero con buen corazón. La familia se ha trasladado ahora a un barrio bien de París, a un piso grande donde Jo se siente algo sola, pues echa de menos su vida sencilla en el barrio de antes. Zoe vive con ella, y en esta segunda entrega seremos como Julio Iglesias, viendo como la pequeña pasa de niña a mujer. Hortense, por su parte, vive en Londres, donde estudia en una prestigiosa escuela de moda.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Los ojos amarillos de los cocodrilos

 

Esta es una novela en la que todo empieza mal. Josephine, una mujer francesa de mediana edad, experta en el s. XII, que no le interesa a nadie (ni el siglo ni ella), con un par de hijas, una de ellas en plena adolescencia, con una hermana perfecta con la que siempre sale perdiendo al compararse, con una madre apodada “la escoba” de lo tiesa que es la señora, y con una actitud resignada ante la vida, descubre que su marido, que encima está en paro, la engaña. Con la peluquera. Muy fuerte…

Pero por primera vez en su vida toma las riendas y echa a su esposo de casa. Inmediatamente se arrepiente, se sumerge en una vorágine de desorientación y vacío, pero lo hecho, hecho está, y ya no le queda más remedio que tirar p’alante.

Así comienza esta novela de Katherine Pancol. No es el comienzo más alegre, pero lo bueno es que las cosas ya solo podrán mejorar… ¿no?

La pobre Josephine se encuentra al timón de un barco que se hunde:

-Su hija pequeña, Zoe, es un encanto, pero tiene un amigo, Max, mayor que ella que no es una buena influencia. Un momento muy gracioso de la novela es cuando Zoe se disgusta porque Max no la incluye en una “lista de chicas vaginalmente explotables” y a su hermana Hortense, sí.

-Su otra hija, Hortense, es una adolescente superficial, inteligente pero manipuladora, que se sirve de su encanto y atractivo para engatusar a todo el mundo, especialmente a los chicos, y que cree saberlo todo y no soporta que su madre no sea atractiva y resuelta. Las relaciones entre ambas no serán siempre sencillas.

-Iris, su hermana, es la perfecta, perfecta mujer. Casada con el perfecto marido y con la perfecta familia. O quizá no, pero es lo que piensa todo el mundo, mientras que Josephine es la poco agraciada, la que no triunfa, la casada con un marido de menor categoría. La pobre siempre está a la sombra de su hermana, lo que acentúa su complejo de inferioridad.

-Su marido, que tras la ruptura no se le ocurre otra cosa que largarse a África a criar cocodrilos…

-Y su madre, una vieja arpía que no la quiere en absoluto y aprovecha cualquier oportunidad para dejárselo bien claro.