A estas
alturas El psicoanalista es ya un
clásico de la literatura. Publicado por vez primera en 2002, se trata de una
novela de misterio y suspense, y es el libro más conocido de John Katzenbach.
No os puedo
desvelar apenas nada de la trama, porque es necesario que vayáis descubriendo vosotros su intriga (aunque es algo predecible). Os diré
solamente que el protagonista es Ricky Starks (que debe de ser pariente de los
Stark de Invernalia), un tranquilo psicoanalista (el título da la pista sobre lo
que os vais a encontrar, claro) con una cotidiana consulta en Nueva York. Es un
hombre apacible y campechano, como el rey, con una vida sin sobresaltos que
transcurre monótonamente, especialmente desde el fallecimiento de su esposa
hace unos años por culpa de un cáncer. Pero esta vida de calma cambiará cuando
el doctor reciba un sorprendente anónimo: alguien que no se identifica (en eso
consisten los anónimos) le dice que a lo largo de su vida profesional cometió
un error que arruinó su vida. Ahora esta persona ha planeado un “juego”: Ricky
dispone de una quincena para investigar y descubrir el nombre de la persona que
le amenaza, y que se hace llamar Rumplestiltskin, como el perverso duende del
cuento.
La frase con la que comienza el anónimo es bastante conocida, y seguro
que te suena (imagínate al leerla la voz de Anthony Hopkins charlando con
Clarice sobre corderos):
“Feliz 53º
cumpleaños, doctor. Bienvenido al primer día de su muerte”
KATZENBACH,
John (2011). El psicoanalista.
Ediciones B: Barcelona. Pg. 15. ISBN: 9788466649568.










